lunes, 11 de junio de 2012


Autocuidado
El autocuidado se conoce como “La práctica de actividades que los individuos inician y realizan para el mantenimiento de su propia vida, salud y bienestar”. Desde tiempos remotos se ha considerado este “cuidarse” en varios ámbitos, siendo estos el físico, mental y espiritual. En los tiempos que corren hoy en día es complejo analizar el nivel de autocuidado que tiene cada persona, o bien, como comunidad. No es difícil darse cuenta como la sociedad en su conjunto a cambiado, desde los escolares, pasando por los adolescentes hasta los adultos mayores; como ha ido aumentando las patologías psicológicas destacándose el estrés, por el aumento de horas laborales además de largos trayectos ya sea para trabajar o estudiar; patologías cardiovasculares como la hipertensión, en su mayoría derivadas por la obesidad, la epidemia de este siglo. Entonces, cabe preguntarse: ¿esto se debe a un déficit y/o nulo interés por nuestro autocuidado?, la respuesta es clara, un rotundo si. Para conseguir un óptimo cuidado de uno mismo se debe considerar varios aspectos, por un lado los cuidados universales, con una adecuada ingesta de agua y alimentos, considerando todos los niveles de la pirámide alimenticia. Por otro lado, también conservar equilibrio entre las actividades y el descanso, manejar el estrés y por supuesto realizar actividad física requerida por cada individuo. Como futuro profesor de educación física, no es necesario sólo saber estos conceptos, sino también llevarlos a la práctica, para así después inculcarlos en nuestros alumnos, creando convicciones claras y firmes en relación que tener una vida saludable, cultivar la mente y el cuerpo, es cuidarse a uno mismo día a día.
Al tener en cuenta los principios del autocuidado, siempre hay que considerar las prácticas que cada uno tiene y/o aprende desde pequeño en el núcleo familiar, a estas son las que se le otorgan un valor preponderante en la vida o bien, poca importancia, por consiguiente, la responsabilidad en los actos que tendrá esa persona se desprenderán de esta crianza o experiencias de vida, por ejemplo si en mi casa fuman, desde la infancia observé que eso estaba permitido por quienes eran mi máximo referente de imagen a imitar. También hay que considerar que éstas practicas tienen un elevado carácter social, depende mucho en el medio donde nos desenvolvamos si vamos adquiriendo más practicas de autocuidado y/o las disminuimos, esto se observa sobre todo en la adolescencia, donde la influencia que tienen los amigos sobre otros es trascendental, si no se tienen éstas practicas arraigadas, se pueden distorsionar, por ejemplo si un amigo te ofrece consumir drogas y tu autoestima está baja o se tienen otros problemas es muy fácil caer en la tentación de “escapar” de los problemas de esa forma, cayendo en la adicción (un mal peor) versus tener soluciones quizás más difíciles de obtener, pero que involucra un esfuerzo mayor. Lo mismo puede suceder por la sexualidad, un tema muchas veces tabú que sin la debida educación sexual por parte de la familia puede transformarse en embarazos a temprana edad y variadas enfermedades de transmisión sexual. 
Por último pero no menos importante, es el grado de desarrollo personal entendiéndose como el nivel de autoestima, autocontrol y autoaceptación que se tenga, esto siempre será la base para tener un autocuidado óptimo, porque se centra en el amor propio que se traduce en cuidarse a uno mismo siempre, desde todas las aristas posibles, físico, mental y espiritual.

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